La inteligencia

 La inteligencia

Cuauhtémoc López Sánchez

Uno de los temas más atractivos en el ámbito de la Psicología es el estudio de la inteligencia y se han emprendido investigaciones al respecto porque las respuestas permiten entre otras cosas, llegar al conocimiento de cómo aprendemos los humanos.

Muchos investigadores se han esforzado por descifrar los procesos mentales de aprendizaje siguiendo diferentes rutas para rastrear su desarrollo, desde lo fisiológico, lo psicológico, el campo neurolinguístico, en el matemático, hasta los hay que abordan sus investigaciones desde la perspectiva esotérica, planteando cada uno sus posturas en el marco del paradigma que mejor les agrada. Explicar la conducta y la ruta humana para aprender ha ocupado el tiempo de grandes pensadores desde la antigua Grecia con los  presocráticos hasta los modernos, todos recurriendo a la naturaleza.

Los primeros en explicar el desarrollo mental con fundamentos sólidos fueron los conductistas, apoyándose en las investigaciones de Pavlov y representados por John B. Watson y B. F. Skiner, quienes argumentaron que todos los organismos respondían a estímulos mediante premios o castigos, manifestando conductas que podían ser reforzadas o suprimidas. Esta propuesta tuvo dominado el campo psicológico durante muchos años, al grado que trascendió a los programas educativos, al entrenamiento militar y alcanzó los más altos niveles escolares en todo el mundo. En la actualidad, una derivación de aquella postura teórica hoy neoconductista, está tomando fuerza en los Estados Unidos bajo el nombre de las “inteligencias múltiples”, cuyos principales exponentes son D. Goleman y H. Gardner. Vale la pena recordar lo asentado por Thomas Kuhn que asegura que las teorías se desvanecen cuando surgen otras más interesantes, atractivas y sugerentes, pero no necesariamente mejor fundamentadas.

Gardner propuso siete inteligencias, que han aumentado a nueve. Las primeras siete son: la del lenguaje o verbal, del análisis lógico-matemático, de la  representación espacial, del pensamiento musical, del uso del cuerpo para resolver problemas o psicomotriz, la de la comprensión de los demás individuos o social y la de la comprensión de uno mismo. Las otras dos son la inteligencia ecológica y la de la destreza manual. Sus seguidores aseguran que los sujetos se diferencian por la intensidad de esas inteligencias.

Para argumentar a su favor, los seguidores de las inteligencias múltiples tratan de restarle mérito a otros investigadores, principalmente a Piaget, devaluando las investigaciones del ginebrino, pero retomando su pauta del desarrollo biológico de la inteligencia, incluso utilizando metodología y hasta experimentos piagetanos. Piaget, en 1959, llevaba 2 159 casos estudiados, aunque Gardner comenta que Piaget solamente había estudiado a sus tres hijos. Los ataques al maestro de Ginebra son grotescos cuando recurren al desprestigio y aprovechan la desinformación que impera entre psicólogos y pedagogos preocupados por mejorar la calidad educativa.

Piaget fundó el Instituto de Epistemología Genética en Ginebra y abrigó a investigadores que inclusive sostenían posturas antagónicas a las de él e investigaron en Europa, África, diversos países de Oriente y América. Piaget experimentó con humanos pero Bruner y otros, tratan de explicar las conductas humanas comparándola con las de los animales.

Sin embargo, una cosa es tratar de imponer una teoría por razones de poderío económico mediante apoyo financiero internacional condicionado a la aceptación de programas enfocados a intereses imperialistas y otra muy diferente es argumentar con investigaciones y pruebas contundentes.

Vale la pena citar algunos datos de los principales representantes de la teoría cognoscitivista, donde se incluye la corriente de las inteligencias múltiples, porque ello nos permitirá entender un poco más acerca de sus propósitos. Lev Vigotsky procedía de una familia judía con suficientes recursos, lo cual le permitió asistir a las mejores escuelas de Moscú. Cuando Stalin asumió el poder en la antigua Unión Soviética, reprimió toda manifestación cultural proveniente del pueblo judío y seguidores y publicaciones de Vigotsky fueron marginados. Ausubel también procede de una familia judía con suficientes recursos para realizar estudios en las mejores universidades de Estados Unidos. Logró la introducción y aceptación de la teoría vigotskiana en los Estados Unidos a pesar del rechazo norteamericano hacia todo lo que provenía de Rusia. Es reconocido universalmente el gran apoyo que se brindan entre sí los integrantes de la comunidad judía, actitud digna de ser imitada. Ignoro cuáles sean los orígenes étnicos de Bruner, pero de cualquier forma, se les unió en la cruzada imperialista contra Piaget. Así que la teoría de Vigotsky fue aceptada en Estados Unidos por el apoyo de la comunidad judía y porque estaba más cerca del conductismo dominante en ese país, a diferencia de las ideas de Piaget, quien trabajaba por demostrar las limitaciones del conductismo utilizado como forma de dominio y control psicológico de los grandes capitales.

Dentro del cognoscitivismo, se acepta la importancia del simbolismo y el desarrollo o evolución biológica de la mente, al igual que en la teoría de Piaget y todos los investigadores reconocen que es necesario contar con un organismo biológicamente apto para aprender, lo que implica poseer un sistema nervioso que cumpla con las condiciones necesarias mínimas para continuar desarrollándose, pero las divergencias se profundizan en la definición y el origen de la inteligencia

La concepción cognoscitiva establece que la inteligencia es la capacidad para resolver una situación, aplicando los aprendizajes personales, afirmando que es una habilidad para resolver problemas y crear satisfactores valiosos para la humanidad. Definición aceptada en términos generales.

La teoría de las “inteligencias múltiples” tiene entonces a J. Bruner, D. P. Ausbel y ahora a H. Gardner, como seguidores de L. Vigotsky, entrelazados fuertemente con el conductismo pero cuya derivación novedosa es la propuesta de que el ser humano posee variantes genéticas que mediante la percepción  y el empleo del sentido común o la intuición le permiten desarrollarse y así aprender. Incluso Ausubel, propone el método fonético para la enseñanza/aprendizaje de la lectoescritura, aún cuando esta metodología está en desuso por haberse demostrado su inoperancia hace ya más de 50 años. Howard Gardner se autodenomina psicólogo evolutivo porque declara que la humanidad evoluciona, se desarrolla por factores sociales y culturales, premisa reconocida por todos los científicos, pero la diferencia es que los cognoscitivistas argumentas que es a partir de la disposición para aprender establecida por los genes. Bruner, Ausubel y Gardner, defienden que el sujeto no nace con la mente en blanco y que trae aprendizajes en su cadena genética. Este es el problema central de la llamada ahora Teoría Cognoscitivista.

Para Piaget, la inteligencia no es heredada, no es genética, sino una adaptación y por lo tanto un caso particular de organización de estructuras para aplicarlas al medio donde se desarrolla, vista la adaptación como una serie de procesos físico químicos. En estos procesos existen estructuras variables y funciones invariantes que intervienen en las funciones biológicas como la herencia. El desarrollo de la inteligencia se relaciona íntimamente con la interacción del sujeto con el objeto, la asimilación del objeto por el sujeto, la acomodación que hace el sujeto del objeto y la generalización que los sujetos realizamos al aplicar la experiencia a otros objetos, para resolver problemas. La inteligencia no aparece como un mecanismo montado, sino como una prolongación de los actos reflejosinnatos en los sujetos. Al nacer, los sujetos captamos información a través de los sentidos, principalmente oculares. Transmitimos información mediante llanto, expresiones emocionales como sonrisas. Actuamos mediante los reflejos de succión, de prensión y movimientos como marcha o rodamientos. Por lo tanto, Piaget acepta la importancia que tiene la percepción, pero no como factor determinante, ya que su propuesta gira en torno a que lo más importante es la acción, la interacción del sujeto con lo que le rodea. Para el constructivismo piagetano, la inteligencia se va construyendo a partir de los reflejos, cuando el sujeto ejercita y repite la acción hasta asimilar los objetos mediante representaciones y construir esquemas que se modifican según la variedad a la que aplique el esquema, dando lugar a conductas distintas. Un esquema es así, una sucesión de acciones materiales o mentales que tienen una organización y que se pueden repetir en situaciones semejantes, coordinados para aplicarlos a varias situaciones. La inteligencia se construye, no se nace con ella, no es hereditaria ni es proporcionada por un ser iluminado o por gracia divina con la mediación de una clase sacerdotal. ¡Qué fácil es manipular a la humanidad para que continúe sumergida en su pensamiento mágico!

La inteligencia entonces se transforma en una actividad organizadora que desborda lo biológico mediante la construcción de nuevas y más complejas estructuras que establecen relaciones entre todos los esquemas. Dicho de otro modo, la inteligencia es la puesta en marcha de los esquemas para resolver las dificultades que se nos presentan en nuestro entorno. En estos procesos interviene de manera importante el simbolismo como forma de interiorización mental para representar el mundo en que vivimos. Es mediante signos y símbolos que representamos ideas y nos comunicamos de manera empírica y convencional y se hace presente el lenguaje, la matemática, las ciencias, los conceptos.

Pero la teoría piagetana nunca se erigió como una propuesta educativa o pedagógica, sino como trinchera psicológica para enfrentar al conductismo y como muchos pedagogos vislumbraron las bondades que ofrecía al campo educativo, la utilizaron como marco teórico para realizar cambios en el campo de la enseñanza. Desde el punto de vista de muchos investigadores, las ideas piagetanas nunca fueron comprendidas y por lo tanto no bien aplicadas.  

Las implicaciones educativas de ambas teorías son importantes, porque de acuerdo con lo que los docentes entiendan, estudien, analicen y acepten o les impongan como marco teórico en Planes y Programas así como en  los materiales auxiliares adoptados por las autoridades educativas, serán los resultados que se obtengan con sus alumnos en las escuelas.

Como es del conocimiento general, los resultados de la educación actual son desastrosos y  entonces se propone que lo mejor es adoptar el aprendizaje “significativo”, el empleo del “sentido común” y  utilizar las “zonas de desarrollo” y” la regulación de la conducta” mediante la maduración, creyendo que como los sujetos heredan la inteligencia, éstos aprenderán con, sin y a pesar del docente y así vemos cómo los padres de familia, los docentes y la sociedad en general dejan en libertad a los niños para que éstos aprendan según sus “inteligencias” heredadas y el que no posea inteligencia genética o concedida por gracia divina no tiene ninguna oportunidad de aprender y de progresar. Esta es la propuesta del imperialismo que permea entre nuestros docentes, quienes abandonan las aulas, produciéndose en sus alumnos baja comprensión, ausentismo, deserción, reprobación y malestar social porque se termina por dejarlos a la deriva, confiando en que aprenderán de cualquier manera.

La incapacidad de los egresados de todos niveles está demostrada cuando con los conocimientos “memorizados” en sus respectivas escuelas, no les sirven para resolver problemas cotidianos, porque ya no están acostumbrados a enfrentar los problemas de manera práctica. Lo comprobamos diariamente con niños y jóvenes y es una de las explicaciones acerca de las conductas de funcionarios y autoridades de todos los niveles que son incapaces de resolver problemas municipales, estatales o federales de pequeña, regular o gran envergadura, desentendiéndose de ellos para dejar que el pueblo, el tiempo, las circunstancias, el desánimo o el olvido solucionen lo que se comprometieron a realizar devengando altos salarios. Tal es la trascendencia de no comprender ninguna teoría, de confundir propuestas psicológicas, de no educar mediante la acción e interacción constructiva del sujeto con los objetos que le interesan.        

Me sorprende la ignorancia que se tiene sobre la teoría piagetana cuando aseguran que Piaget ha sido superado. No dudo que con la tecnología actual puedan ser mejorados los supuestos teóricos del constructivismo, pero ya es tiempo de reconocer la genialidad de Jean Piaget cuando propone un sujeto activo, interactuando con los objetos y con todo lo que le rodea para construir tanto su inteligencia y su personalidad como el mundo donde vive. Piaget es un innovador, que propuso que los sujetos nos construimos con libertad, respeto, tolerancia y en constante relación con la sociedad que se supone debe brindarnos un entorno culturalmente rico para que seamos mejores que nuestros ancestros..      

Entonces ¿cuántas inteligencias serán? ¿Habrá 9 y dentro de poco hablarán de otras más? ¿No será una sola, con diferentes esquemas y estructuras que se disparan según el medio o la elección del sujeto por determinada disciplina? La resistencia al dominio del imperio capitalista propone un ser humano holístico, total, con una inteligencia única y su innata inquietud a desarrollarse en los ámbitos que su  entorno, voluntad y actitud le permiten.

Hoy, es abrumadora la cantidad de información acerca del desarrollo humano, lo cual posibilita un mejor desempeño de docentes, padres de familia y la sociedad para enfrentar problemas educativos, sin embargo, hace falta explicar de forma clara y sencilla a docentes y sus instituciones formadoras, los marcos psicológicos que sustentan Plan y Programas así como de materiales educativos, para que lleguen a conclusiones fundamentadas que les permitan orientar adecuadamente las acciones del proceso educativo, sin que les afecten determinaciones autoritarias impuestas por el imperialismo capitalista y sus intereses económicos o por consenso de grupos políticos que enarbolan banderas democráticas en donde ocultan sus ambiciones de riqueza personal o su deseo de obtener posiciones políticas que les hacen pisotear los derechos del pueblo, que se debate ansioso por lograr la superación de sus hijos mediante una educación integral, gratuita y laica.  

Bibliografía:

Ausubel, D.; Novak, J.; Hanesian, H. Psicología educativa. Trillas. México. 2003.

Bodrova, E; Leong, D. Herramientas de la mente. SEP. México. 2004.

Bruner, J. Desarrollo cognitivo y educación. Morata. España. 2001.

Delval, J. El desarrollo humano. Siglo XXI. España. 2004.

Gardner, H. La mente no escolarizada. SEP. México. 1991.

Goleman, D. La inteligencia emocional. Santillana. Mexico. 2003.

Hernández, R. G. Paradigmas en psicología de la educación. Paidós. México. 2002.

Kuhn, T. La estructura de las revoluciones científicas. FCE. México. 1977.  

Piaget, J.  Biología y conocimiento. Siglo XXI. México. 2000.

El nacimiento de la inteligencia en el niño. Crítica. España. 2000.

 

 

Isauro Gutierrez

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