En los tiempos de la República, de estrellas a estrellas

Samuel Maldonado Bautista
Indudablemente que de la pléyade de estrellas en el gabinete de don Benito Juárez, muchos refulgieron con intensidad asombrosa. Entre la Guerra de Reforma, la Intervención Francesa y el Imperio de Maximiliano, el Presidente Juárez tuvo, por efecto de la inestable situación política y de guerra prevalecientes, muchos ministros pero de entre ellos sobresalen entre otros en Gobernación: Manuel Ruiz, Melchor Ocampo, Santos Degollado, Francisco Zarco, Manuel Altamirano, don Sebastián Lerdo de Tejada, Manuel Saavedra, Ignacio L. Vallarta, José María Iglesias. En el Ministerio de Negocios Eclesiásticos e Instrucción Pública: Ignacio Ramírez, Sebastián Lerdo de Tejada y José María Iglesias. En el Ministerio de Guerra: Santos Degollado, Ignacio de la Llave, Ignacio Zaragoza, Felipe Berriozábal, Ignacio Comonfort, Miguel Negrete. En Hacienda: Don Guillermo Prieto, Miguel Lerdo de Tejada, Manuel Doblado, José María Iglesias, Matías Romero y Francisco Mejía. En relaciones Exteriores: Sebastián Lerdo de Tejada, Ignacio Mariscal, José María Lafragua y Melchor Ocampo.
Desde mi personal punto de vista, la estrella más refulgente de todo el gabinete juarista lo fue Don Melchor Ocampo quien, hasta nuestros días, es recordado y apreciado en todos sus servicios prestados al gobierno de la República.
Estando separado ya de cualquier actividad política y administrativa y dedicado al estudio y a la investigación en su hacienda de Pomoca, en el Municipio de Maravatíofue prácticamente asaltado por una cuadrilla al mando del gachupín Lindoro Cajiga,mismo que obedecía instrucciones del chacal Leonardo Márquez. Melchor Ocampo fue asesinado en Tepeji del Río el 3 de Junio de 1861 y vejado después de muerto.Actualmente sus restos reposan en la Rotonda de los Hombres Ilustres.
Del testamento del ilustre Ocampo, copio: “Me despido de todos mis buenos amigos y de todos los que me han favorecido en poco o en mucho y muero creyendo que he hecho por el servicio de mi país cuanto he creído en consecuencia que era bueno… Lego mis libros al Colegio de San Nicolás, de Morelia, después de que mis señores albaceas y Sabás Iturbide tomen de ellos los que gusten”.
A la arbitraria muerte de Ocampo, así como en la etapa previa y posterior a esta fecha, Juárez se rodeó de importantes personajes logrando casi siempre integrar su gabinete con los mejores hombres de esa etapa histórica del país.
Para 1871 (2 de enero), Juárez perdería ya no a un miembro más de sus colaboradoressino a Margarita Maza, su esposa. Sus exequias “no fueron un entierro oficial, ni se invitó a nadie especialmente, ni las autoridades intervinieron en hacer ninguna preparación y sin embargo, los funerales fueron de lo más solemne que hemos visto en México. Una numerosa concurrencia que, espontáneamente asistió, llenaba las calles, las calzadas y la habitación”.
En cada sepelio, tanto de sus colaboradores, amigos o familiares, siempre se opuso a que los duelos fuesen de “exhibición”; Juárez, se oponía y no deseaba, aún más en tiempos electorales, a que se mezclasen tales acontecimiento con la política, Pedía a todos a que no se hiciera propaganda de los mismos y siempre recomendaba a sus amigos y colaboradores que mostraran su dolor con cierta discreción. En el caso de Margarita, corrió el rumor de que “el C. Presidente rehusaba dirigir invitaciones a sus amigos, por no inferirles la molestia de que concurriesen a un punto distante del centro de la ciudad” Juárez no quiso enviar esquelas y pidió a sus amigos que no lo hicieran y que manejaran el fallecimiento con suma prudencia.
Pero eran los tiempos de la República. En ésta, ha habido y seguirá habiendo en el cielo de la misma estrellas y estrellas. Unas (muy pocas desafortunadamente) no obstante los años transcurridos siguen y seguirán brillando con toda intensidad debido a sus cualidades humanísticas, a su inteligencia al servicio de la República, a su honestidad política, a su comportamiento discreto etc., pero hay otras, principalmente las novas, se apagarán casi de inmediato pues están sustentadas en falsos argumentos, en el chisme, en la transa y no tienen esencia y más se sustentan en la teatralidad, en el negocio y en el engaño.
