¿Y la lectura?


Teodoro Barajas Jiménez
Volver a la lectura es reencuentro. Volver la mirada hacia un libro es otear mágico horizonte, cuya línea se extiende sin límite alguno; Hace ya algunos años, Isaac Asimov afirmó que el libro es el medio audiovisual más sofisticado que existe, puesto que se acciona y se pone en funcionamiento con el simple ejercicio de la voluntad del lector.
Por su parte, Isabel Solé, en uno de los números de la revista Latinoamericana de Lectura, de Buenos Aires, planteó la diferencia existente en el proceso de alfabetizar a los ciudadanos, algo distinto al descubrimiento esencial del placer de leer.
Uno de los aspectos negativos que influyen en nuestro nada honroso promedio de lectura, es la forma tediosa en que ésta se maneja. Tendemos, por lo regular, a identificar/asociar a la lectura con una obligación, con tarea, o con deberes nada gratificantes, dejando de lado el aspecto lúdico de la misma.
Si en el hogar los padres no acostumbran leer, indudablemente los hijos no contarán con ningún punto de referencia al respecto. Con base en esto se vuelve más difícil que la escuela, como institución, genere en los alumnos el gusto y la voluntad por la lectura.
De acuerdo a los modelos interactivos, se establece que leer es un proceso de interacción entre el texto y el lector, de acuerdo a los propósitos que mueven a este último.
A propósito de la lectura, hace varios años las publicaciones bolivianas tenían una leyenda en la primera página: “Apague la televisión y encienda un libro”. Hoy, como hace tiempo, leer es una actividad casi desconocida para los jóvenes y niños (con sus naturales excepciones), en la escuela la lectura es tan sólo una alternativa de estudio, pasar exámenes, cumplir obligaciones, elaborar reseñas de algo que interesa a los alumnos, en fin, una inercia que lo menos que presenta es atractivo alguno para niños y jóvenes.
Leer no es tan sólo el proceso mecánico de descifrar un texto, sino que va más allá de ello, es comprender lo escrito. Al leer se aprende cómo se realizan otros aprendizajes: haciéndolos. Se aprende leyendo. Leer es un proceso del conocimiento; se puede aventurar la persona en la lectura por el solo placer de hacerlo o bien, adentrarse en ella como parte de un proceso específico de acceder al conocimiento en general, siendo esta última acción la que usualmente se lleva a cabo, por lo que se desaprovecha la vertiente del placer que es la lectura en sí.
De hecho no hay actividad que tenga sentido concreto si la misma no nos permite disfrutarla en una dimensión personal. Claro que cuenta -bastante- la forma de enseñar a leer; de las primeras experiencias en este campo dependerá la aceptación o rechazo del educando en la escuela o en el mismo hogar.
La lectura debe existir como actividad de primer orden en el contexto escolar. Dicen los expertos que leer debe considerarse en el mismo nivel de importancia que cualquier otra asignatura, y vaya que ello hace falta- mucha- en los centros educativos donde por lo general se deja la lectura relegada en segundo plano, en obvio detrimento de un aprendizaje necesario y dejar fuera el concepto ilógico de una obligación.
Desafortunadamente el escaso interés por la lectura Es cuánto.
