¿Qué es la justicia?

 ¿Qué es la justicia?

MIGUEL ÁNGEL MARTÍNEZ RUIZ

El filósofo y jurista Hans Kelsen en una obra que intitula: “¿Qué es la justicia?” aborda el problema, a partir de Platón que equipara la justicia con la felicidad cuando afirma: “Sólo el justo es feliz y el injusto desgraciado”. Este concepto nos obliga a clarificar qué se entiende por felicidad, pues Platón no se refiere a la felicidad colectiva, sino a la individual.

La Ética de Aristóteles que es en realidad una ética de la virtud, apunta a un sistema de virtudes entre las cuales la justicia es la virtud más alta, la virtud perfecta.

“Se atribuye a uno de los siete sabios de Grecia la conocida frase que afirma que la justicia significa dar a cada uno lo suyo”. Esta aseveración nos lleva a formularnos la pregunta: ¿Qué significa lo suyo en términos de justicia? Luego entonces la pretendida definición de justicia es incompleta.

Para Karl Marx, “la aplicación del principio de igualdad a las relaciones entre trabajo y producto del mismo lleva a exigir que a igual trabajo corresponda una igual participación en los productos”. Esto no tiene validez en un régimen capitalista. Acaso pudiera, al menos teóricamente, ser aceptado en una economía comunista, en donde el principio rector es: dé cada quien según sus capacidades y a cada quien según sus necesidades.

El filósofo Emmanuel Kant sugiere la solución del problema de la justicia con su célebre imperativo categórico, el cual sostiene: Condúcete de acuerdo con las normas que tú desearías se elevaran a normas de carácter universal.

A excepción de Marx, los juicios anteriormente expresados podrían caber dentro de la concepción metafísica de la justicia o dentro del racionalismo, ambos representados por la escuela del derecho natural que privó durante los siglos XVII y XVIII, abandonado casi por completo en el siglo XIX y en nuestros días ha vuelto a cobrar cierta  vigencia.

Sin embargo, otros autores aluden a la justicia en dos sentidos:

  1. El significado según el cual la justicia es la conformidad de una conducta a una norma.
  2. El que se refiere a la justicia constituye la eficiencia de una norma o de un sistema normativo, entendiéndose por eficiencia de una norma una determinada medida de su capacidad de hacer posibles las relaciones entre los hombres.

En el primer caso se está juzgando el comportamiento humano y en el segundo se está juzgando a las normas que regulan ese comportamiento.

La problemática histórica que la definición del concepto justicia abarca es muy amplia. Aristóteles divide la justicia en dos formas: La  distributiva y la correctiva o conmutativa.

Los jurisconsultos romanos aceptaron la definición de justicia dada por Ulpiano: “Voluntad constante y perpetua de dar a cada quien lo suyo.” En otro sentido, Hobbes asegura que la justicia consiste simplemente en el mantenimiento de los pactos y que, por lo tanto, donde no hay un Estado o sea un poder coercitivo que asegure la observancia de pactos válidos no hay ni justicia ni injusticia (Leviatán, 1651).

Para Kelsen: “Justicia significa el mantenimiento de un orden positivo mediante su concienzuda aplicación. Es justicia según el derecho”.

El segundo concepto de justicia es aquel que alude a la justicia no al comportamiento de la persona, sino a la norma y a su eficacia.

La justicia ha sido objeto de análisis conforme a un criterio ético. Pero, a la luz de la ciencia del derecho, la discusión sobre el discernimiento para distinguir entre lo justo y lo injusto parece resolverse con un criterio más objetivo, puesto que parte de derechos y situaciones concretas.

El filósofo y jurista Eduardo García Máynez propone que para reconocer las diferencias jurídicamente  relevantes se debe tener en cuenta los criterios de necesidad, capacidad y dignidad o mérito. “Estas diferencias se reconocen por medio de juicios objetivos de valor hechos en atención a casos concretos, cuyo alcance luego se generaliza para otros casos análogos”.

En esta forma el legislador o el cuerpo de legisladores elabora la norma y establece los derechos que tienen aquellos que la transgredan.

Este punto de vista circunscribe a la justicia al ámbito del derecho, entendido en forma errónea como el conjunto de prescripciones del poder público (leyes, reglamentos, etc.) o sea que equivale a considerar que la única forma de conocer lo que es justo o injusto es la norma.

El derecho tiene un campo más amplio, ya que estudia las doctrinas jurídicas, las critica positiva y negativamente y, a través de la jurisprudencia (la prudencia de lo justo) las enriquece.

Conforme a estas concepciones teóricas resulta, indispensable concluir que en nuestro país la justicia sólo existe para los poseedores de la riqueza, quienes han amasado fortunas escandalosas a costa de las misérrimas condiciones de vida de nuestro pueblo trabajador explotado, víctima en su propia patria de la mayor degradación moral, escarnio y burla de muchos gobernantes  que, al amparo de sus “influencias”, abusan y hacen alarde de lo que debería darles vergüenza el dinero malhabido que poseen, producto de la corrupción más descarada y del narcotráfico, además de su falta de conciencia patriótica, pues ya se ha visto una y mil veces cómo sacan sus fortunas a los bancos estadounidenses  y europeos para poner a salvo su riqueza mal habida.

¿Qué puede importarles, que millones de mexicanos carezcan de los servicios más elementales? Tampoco les preocupan tantos millones de desnutridos, sin tierra, sin casa, con niveles educativos sumamente bajos, y tantos problemas que la pobreza extrema conlleva como: la prostitución, la delincuencia, la insalubridad, la falta de fuentes de trabajo, etc.

Hay que recordar que los pueblos soportan, pero llega un momento en el que situaciones insoportables lo impulsan a tomar las armas y, cuando se hace justicia por su propia mano, destruye a quienes tanto daño les ha causado. Aún es tiempo de enmendar el atraso en que se ha tenido a la mayoría del pueblo de México.

 

 

Isauro Gutierrez

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