Las preocupaciones

 Las preocupaciones

Isauro Gutiérrez Hernandes

Uno de los vicios que mayores daños causan a la humanidad porque son los generadores de muchos otros vicios y enfermedades, es la preocupación.

En principio, habría que definir el término como una palabra compuesta de las voces PRE y OCUPARSE, es decir, ocuparse antes de tiempo.

Esta lacra de la sociedad moderna, es la responsable del mayor número de enfermedades que llenan los hospitales y los panteones; hablamos aquí de padecimientos tales como los cardiacos, la hipertensión arterial, la obesidad, la bulimia, la anorexia, la diabetes, el ácido úrico y muchas otras más.

El tema de la preocupación y las formas de combatirla es tan amplio, que se han escrito muchos libros para ayudar a quienes padecen de este mal. El que aporta mejores técnicas es el que escribió Dale Carnegie titulado “Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida”.

Carnegie afirma que llevar hoy la carga de mañana unida a la de ayer hace vacilar al mas vigoroso, por lo que propone vivir en lo que llama “compartimientos estancos”, es decir, aplicar en la vida lo que se hace en algunos de los grandes trasatlánticos, que tienen compuertas para aislar partes de la embarcación y así evitar un naufragio en caso de una colisión.

Sir William Osler, un reconocido médico del Siglo XIX decía que el mejor modo de prepararse para el mañana es concentrarse con toda la inteligencia, todo el entusiasmo, en hacer soberbiamente hoy, el trabajo de hoy. Es este el único modo en que uno puede prepararse para el futuro.

Muchos habrán de rechazar este planteamiento y afirmarán que es necesario proteger a la familia, ahorrar dinero para la vejez, establecer planes y prepararse para seguir adelante.

Todo esto es cierto, pero lo que no debemos permitir, es que esos temas nos provoquen ansiedad, porque la ansiedad es la que lleva al estrés y a los padecimientos que pueden conducir a la muerte y frustrar todos los planes y todas las proyecciones del futuro.

Muchas personas llegan a colapsarse por las preocupaciones y terminan con enfermedades psicosomáticas, el mejor ejemplo a seguir es el del reloj de arena que contiene miles de granos que tienen que pasar lentamente por el estrecho cuello del medio. Nadie podría hacer que los granos pasaran más de prisa sin estropear el reloj. Cuando empezamos la jornada, hay ante nosotros cientos de cosas que sabemos que tenemos que hacer durante el día, pero si no las tomamos una a una y hacemos que pasen por el día lentamente y a su debido ritmo, como pasan los granos por el estrecho cuello del reloj de arena, estamos destinados a destruir nuestra estructura física o mental, sin escapatoria posible.

Hay dos eternidades que no podemos vivir: el pasado y el futuro, pero si nos empeñamos en vivirlas, estaremos destinados al colapso nervioso. Robert Louis Stevenson escribió una vez que todo mundo puede soportar su carga por pesada que sea, hasta la noche, todo mundo puede realizar su trabajo, por duro que sea, durante el día”, lo malo ocurre cuando al término de la jornada, seguimos pensando y tratando de resolver los problemas desde el lecho de descanso, que utilizado así, puede convertirse en lecho de muerte.

Todos soñamos con un mágico jardín de rosas que vemos en el horizonte, en lugar de disfrutar de las rosas que florecen al pie de nuestra ventana. Por ello es que el niño espera ser feliz cuando esté en la secundaria, pero cuando lo logra, cree que la felicidad estará en la preparatoria; después espera que los estudios profesionales sean lo que espera para ser feliz y allí, pospone la felicidad para su graduación. Luego, espera obtener un buen trabajo para casarse y ser feliz. Cuando lo hace, sigue posponiendo la felicidad hasta que termina en el ocaso de su existencia, dándose cuenta de que no vivió, de que siempre esperó la felicidad, porque no supo disfrutar de lo que tenía en cada momento.

Vivir hoy, los trabajos y las satisfacciones del día, puede llevarnos a eliminar las preocupaciones cuya inutilidad se expresa claramente en una frase del filósofo francés Montaigne: “Mi vida ha estado llena de terribles desdichas, la mayoría de las cuales, nunca ocurrieron”.

 

Carnegie DALE, “Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida”. Ed. Hermes, México, 1995. pp. 23-35

Isauro Gutierrez

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