La mujer y su participación en la independencia de México

 La mujer y su participación en la independencia de México

José García León

“No puede haber centenarios sin reconocer el trabajo que las mujeres hicieron en la construcción de México”, sostiene Patricia Galeana, secretaria técnica de los festejos del bicentenario de la Independencia y del centenario de la Revolución en el Senado de la República.

Sin la osadía de las mujeres dispuestas a sacrificarse por la libertad, otro hubiera sido el destino de México, tal vez peor o mejor, postergado o abortado, pero otro al fin. Tan otro que si no hubiese sido por el aviso enviado por doña Josefa Ortiz de Domínguez a Miguel Hidalgo, informando que había sido descubierta la conspiración y que los realistas iban a aprenderlos, seguramente que hubiera abortado tan noble proyecto de nación.

Es de mencionarse que hay detalles interesantes como el hecho de doña Josefa Ortiz, habiendo estudiado en el colegio de las Vizcaínas, no sabía escribir, pero si leer, como era la costumbre de la época, ya que no se consideraba sano que supieran hacerlo para evitar que se “cartearan” con sus pretendientes, su única función era tener hijos y se les enseñaba a leer para que pudieran leer el misal y aprender las oraciones; se sabe que recortaba las letras para pegarlas y enviar las notas a sus correligionarios.

Con el estallido de la guerra de independencia, algunas mujeres salieron de sus papeles tradicionales, y algunas otras dieron a sus papeles tradicionales un significado político. Aunque sólo son conocidas las hazañas de unas pocas heroínas, son muchas las mujeres que, en silencio, participaron en la lucha tanto en la parte insurgente como en la realista de una manera esencial para alcanzar los objetivos nacionales de las 2 partes, respectivamente.

Un claro ejemplo de la contribución de la mujer insurgente fue la “seducción de la tropa”, es decir, tratar de persuadir a los soldados para abandonar el ejército realista y unirse a los insurgentes; Para 1815, un juez llegó a declarar que las mujeres eran uno de los mayores males que hubieran tenido desde el comienzo de la guerra, pues debido a su “sexo”, eran el instrumento para seducir a toda clase de personas, pues gracias a sus largas y amplias faldas, podían contrabandear mensajes y armas debajo de éstas.

Hacían de espías, a través de una red informativa de sirvientas y amigas, que por razones de trabajo o su matrimonio, estaban diariamente en contacto conoficiales y soldados realistas y cuando eran apresadas, aprovechaban la “debilidad de su sexo”, invocando a la situación de sus hijos o fingían embarazo para que las liberaran; Otras, simplemente argumentaban que seguían órdenes de sus maridos, en contra de su voluntad.

La gran capacidad de las mujeres de la independencia se hizo evidente entre el gobierno y los insurgentes, éstos últimos hicieron especiales esfuerzos de propaganda para instar a las mujeres a unirse a la lucha: “A la guerra americana, vamos con espadas crueles a darle muerte a Calleja y a ver al señor Morelos”, decía uno de los folletos.

Es importante citar algunos pasajes históricos de mujeres sobresalientes en la lucha por la independencia, sin querer decir con esto, que la participación de las demás mujeres haya sido menos importante.

Doña Josefa Ortiz de Domínguez, esposa del Corregidor de Querétaro, Miguel Domínguez, junto con Miguel Hidalgo e Ignacio Allende, organizó  un grupo de conspiración para derrotar al gobierno español y promover la independencia de la nueva España; al enterarse de que los realistas habían descubierto el lugar en donde se guardaban las armas para la rebelión que se preparaba los convenció para que no esperaran hasta diciembre y adelantaran la fecha de la independencia para septiembre. Es apresada por las autoridades españolas y permanec prisionera durante más de tres años.

María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador, mejor conocida como Leona Vicario, fue educada con más apertura que las damas de su tiempo, aficionada por los libros de política, filosofía y ciencias; Una vez huérfana, heredó buena fortuna lo que le permitió vivir sin la dependencia de su tío. Conoc a Andrés Quintana Roo y le apoyó en la lucha común de la independencia, así que mientras el uno luchaba en Oaxaca, ellaclandestinamente comenzó a ayudar al ejército insurgente, mandando correos a los soldados, animando a los jóvenes a que se enlistaran, dando gran parte de su fortuna a la causa; En una palabra: arriesgando la vida; La lucha fue feroz en todos los ámbitos, hubo incluso un edicto de la iglesia católica en el que animaba a todo creyente de esa fe a delatar a quien apoyara a los insurgentes, aún si éste fuera un familiar; Mantuvo correspondencia con las esposas de los insurgentes, para darles noticias de sus maridos.

Su labor más arriesgada fue convencer a los armeros vizcaínos del virreinato para que hicieran para la causa insurgente fusiles y cañones en Tlalpujahua; Llos armeros resultaron tan eficientes que lograron producir 10 cañones de fusil por día y los gastos fueron sufragados casi completamente con la herencia de Leona; También pagó la ropa y medicamentos para los combatientes. En pago por sus servicios, el ejército insurgente le mandó las primeras monedas que acuñó en el sur de México: una de oro y una de plata. Es la única mujer sepultada en la columna de la independencia.

Mariana Rodríguez, forma parte del grupo de mujeres mexicanas casadas con españoles realista que simpatizaban con los rebeldes que, aunque no desafió a su marido don Manuel Lazarín, tenía un salón en el que la política era un tema de conversación bastante frecuente. La noche del lunes de la Semana Santa de 1811, en plena tertulia llegó la noticia de la detención del cura don Miguel Hidalgo, ante la consternación de todos los ahí presentes, doña Mariana exclamó “hemos de aprehender al virrey y ahorcarlo”.  A partir de ese momento inició la conspiración, planeaban detener al virrey Francisco Javier  Venegas  y conducirlo a la Suprema Junta presidida por Ignacio López Rayón y proclamar la independencia.

La conspiración no tuvo éxito porque José María Gallardo, presunto implicado en ella, temeroso de morir en el evento quiso descargar su conciencia confesándose con el padre Camargo, quien violando el secreto de confesión le informó al virrey.  En balde se confesó Gallardo, fue aprehendido y presionado a delatar a los confraguados. Todos fueron aprehendidos y doña Mariana y su esposo Manuel permanecieron en prisión sujetos con grilletes hasta que el licenciado Anastasio Zerecero obtuvo su libertad el 20 de diciembre de 1820. Doña Mariana Rodríguez murió precisamente en 1821, año de la consumación de la independencia.

Hubo otra mujer decidida, irreverente y muy rebelde, María Ignacia Rodríguez apodada “La Güera Rodríguez”. A pesar de ser una mujer golpeada salvajemente por su marido, logró el divorcio y se pudo casar dos veces más. De esos matrimonios le quedaron siete hijos. Era muy bella y de lengua rápida e ingeniosa, fue famosa en toda la capital y aprovechando que entraba en los salones más elegantes, mandaba noticias o las estrategias que iba a hacer el ejército realista. Mujer decidida, partidaria de la independencia, llegó a fascinar a hombres como el Barón de Humboldt, Simón Bolívar e Iturbide. Hablaba a favor de los insurgentes, cosa que llegó a oídos del Santo Oficio y fue llevada ante ellos.

Ese día se vistió mejor que nunca, se enjoyó y perfumó. Cuentan que cuando llegó a la sala donde se encontraban los obispos que la iban a interrogar, entró con garbo y donaire y, como no le ofrecieron sentarse, ella lo hizo con desparpajo y con coquetería, se arregló los pliegues de la falda y con suma delicadeza se compuso sus bucles rubios; Mirándolos con inocencia y sensualidad les preguntó que para qué se le necesitaba. Ella juguetonamente los saludó y cuando leyeron sus supuestos crímenes, con su desparpajo acostumbrado les dijo a cada uno de ellos sus secretos mejor guardados y dónde se veía con sus amantes, incluso a uno de ellos le reclamó que la cortejara apasionadamente. Así como entró salió con dignidad y orgullo. El Santo Oficio jamás volvió a molestarla.

La que no corrió con tanta suerte fue Gertrudis Bocanegra. Era hija de padre español y madre tarasca. Nació en Pátzcuaro, se casó con un realista de apellido Lazo de la Vega y por amor a ella abandonó las armas. Después del grito de don Miguel Hidalgo en Dolores su marido y su hijo se unieron a la insurgencia con las fuerzas de Manuel Muñiz. Al apoderarse de Pátzcuaro, Muñiz acrecentó su tropa y atacó Valladolid; Desgraciadamente en ese ataque murió su esposo y su hijo.

Entonces ella se dedicó en cuerpo y alma a la causa de la independencia.Sirviendo de espía, mandaba mensajes a los insurgentes que eran muy importantes. Después de un tiempo finalmente decide unirse al regimiento en donde estaba su yerno de apellido Gaona; Él la manda a Pátzcuaro para ver la posibilidad de un ataque. Descubierta por el enemigo, fue encarcelada junto con sus hijas. Fue sentenciada a muerte y fusilada el 10 de octubre de 1817.

Altagracia Mercado, “Heroína de Huichapan” Hidalgo, de su propio dinero armó un pequeño ejército en cuanto se enteró de la lucha por la libertad. Se puso a la cabeza y dio la pelea a los realistas. Sin embargo en un encuentro desafortunado perdió el combate y cuando se fijó sólo quedaba ella en pie. Sin demostrar temor y con la valentía que la caracterizaba siguió peleando hasta que la capturó el enemigo. Su valor causó mucha admiración a los jefes españoles y como la costumbre era no tomar prisioneros sino fusilarlos, ordenó el coronel que los comandaba que la dejaran en libertad diciendo: “Mujeres como ella no deben morir”.

Ellas al igual que otras mujeres arriesgaron valientemente su vida por la causa; un buen número se encuentra en el anonimato y algunas quedan en el recuerdo. Por ejemplo: tenemos a Luisa Martínez, esposa de un Guerrillero apodado “El Jaranero”. Estuvo junto a su marido peleando, hasta que en Erongarícuaro, Michoacán perdieron la batalla y junto con los hombres fue hecha prisionera. En el cementerio del pueblo los fusilaron. Cuando le tocó su turno gritó con todas sus fuerzas: “Como mexicana tengo el derecho de defender a mi patria”. Acto seguido se desplomó abatida por las balas.

¡Este es un homenaje a la mujer!, porque a pesar de su participación, después de la independencia no vino a cambiar la vida de las mujeres; Regresan a su espacio privado, pero no se les ha reconocido su verdadero papel en la lucha por hacer de este país una nación libre y soberana. Decía el escritor liberal Guillermo Prieto: “que sepa coser, guisar, barrerque halle en la virtud placer y utilidad, que sea religiosa, pero que no desatienda por una novena un guiso¡el día que hable de política, me divorcio!….”, describiendo a su mujer ideal. Aún así, la mujer ha demostrado, afortunadamente, que no sólo es una sirvienta, una compañera de cuarto, una madre es mucho más y gracias a ellas, los mexicanos hemos formado nuestra historia…

Isauro Gutierrez

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