Fraternidad


Samuel Maldonado Bautista
Escribir o hablar sobre Fraternidad, nos lleva indiscutiblemente a abordar la internacionalmente conocida frase de Libertad, Igualdad y Fraternidad, lo que nos conduce a su vez al autor de la misma, François de Salignac de la Mothe, que nace conocido también con el nombre de Fenelón y a la Revolución Francesa del siglo de las luces (XVII), pues fue utilizada como lema para instaurar la primera República Francesa.
Nace en Perigord, Francia el 6 de agosto de 1651 en el Castillo de Fénelon en Sainte-Mondane, en el seno de una familia noble y aristocrática de Périgord, Aquitania, por lo que ya adolescente se le conoce con el nombre del Castillo donde vio la primera luz. Fue educado por jesuitas y llegó a ordenarse sacerdote y arzobispo. Fue autor de varios libros, entre ellos están: Tratado de la Educación de las Hijas; Tratado de la existencia de Dios y refutación del sistema de Malebranche sobre la naturaleza y la Gracia; y tal vez el que lo llevó al famoso lema “Las aventuras de Telémaco”, compendio que trata del sometimiento a que está sujeto el pueblo por Luis XIV, en el cual el soberano se siente aludido y castiga a Fenelón aislándolo en la abadía, lo induce al clérigo evadirse de la realidad política del reino, que se le hacía cada vez más insoportable. Tal vez por lo anterior, el eclesiástico, filósofo, escritor asoció esas tres palabras: “Liberté, egalité, fraternité.
De acuerdo con una información emanada del gobierno francés, la famosa divisa, cuestionada en forma constante pero ahora reconocida en forma internacional fue proclamada durante la revolución francesa y finalmente consignada en su carta magna en la tercera República, en 1958, en el título primero De la soberanía, artículo No. 2.
Asociadas por Fenelon a fines del siglo XVII, las nociones de libertad, de igualdad y de fraternidad se difunden más ampliamente en el siglo de las Luces y fue proclamada en diciembre de 1790, en un discurso sobre la organización de las milicias nacionales, Robespierre propone agregar las palabras “El Pueblo Francés” y “Libertad, Igualdad, Fraternidad” en los uniformes y las banderas, pero su proyecto no se aprueba.
“A partir de 1793, los parisinos, imitados al poco tiempo por los habitantes de las demás ciudades, pintan en las fachada de sus casas la leyenda siguiente: “unidad, indivisibilidad de la República; libertad, igualdad o muerte. Pero pronto se les invita a borrar la última parte de la fórmula, demasiado asociada al terror”.
Existe un grabado a color, editado por Paul André Basset, en el año de 1796 que dice: “UNITÉ, INDISIBILITÉ DE LA REPUBLIQUÉ. LIBERTÉ, EGALITÉ, FRATERNITÉ OU LA MORT” que influyó en el ánimo de la gente a efecto de dar ánimos e impulsarlos a iniciar la revolución francesa. Con el tiempo, el lema sobrevivió a la propia revolución y se convirtió en la divisa de la Francmasonería y no solamente para esta institución sino que mundialmente es el grito de quienes están a favor de la democracia y del derrocamiento de gobiernos opresores o dictatoriales
“Como muchos de los símbolos revolucionarios, la divisa cae en desuso bajo el Imperio. Reaparece durante la Revolución de 1848, teñida de una dimensión religiosa: los sacerdotes celebran al Cristo-Fraternidad y bendicen los árboles de la libertad plantados en aquel momento. Al redactarse la Constitución de 1848, la divisa “Libertad, Igualdad, Fraternidad” se define como un “principio” de la República.
“Repudiada bajo el Segundo Imperio, acaba por imponerse bajo la IIIa República. Sin embargo, se observan todavía algunas resistencias, aun entre los partidarios de la República: la solidaridad se prefiere a veces a la igualdad, que supone una nivelación social, y la connotación cristiana de la fraternidad no recibe una aprobación unánime.
“La divisa se vuelve a inscribir en el frontón de los edificios públicos con motivo de la celebración del 14 de julio de 1880. Figura en las Constituciones de 1946 y 1958 y hoy día forma parte integrante de nuestro patrimonio nacional. Se la encuentra en objetos de gran difusión como las monedas o los sellos ”.
En otro orden de ideas, cabe señalar que la palabra FRATERNIDAD, proviene de la raíz latina frater, que significa no solamente la relación fraternal que hay en cualquier familia sino con más profundidad la relación que debe haber o existir, adecuada, respetuosa y leal, no solamente entre la sociedad en lo general sino entre los países de todo el mundo. Significa pues, unificación y respeto, que de hacerlo viviríamos en un paraíso, sin guerras ni locuras bushianas, como la perpetrada desde hace ya varios años, en Irak y que no termina de sembrar la muerte y provocar la destrucción de la cuna de las civilizaciones.
Ahora bien, nunca podremos tener libertad e igualdad si no sabemos y ejercitamos puntualmente lo que significa la Fraternidad, que debe existir y aplicarse independiente de los lazos paternos
