Crónicas de un grito II

 Crónicas de un grito II

Cuauhtémoc López Sánchez

Muchos acontecimientos animaron los ímpetus de libertad de las naciones americanas. La independencia de Estados Unidos suscrita el 4 de julio de 1776 por el Congreso estadounidense en Filadelfia y su reconocimiento por Inglaterra el 3 se septiembre de 1783; la Revolución Francesa, en 1789; la invasión de España en 1808 por los franceses con Napoleón convocando a la realización de una nueva constitución para el Imperio Español, suprimiendo la Inquisición, cerrando gran número de conventos, suprimiendo los derechos feudales y aboliendo las aduanas interiores que causaron simpatía hacia las ideas liberales y se acentuaron las diferencias entre peninsulares y criollos, mestizos e indígenas.

Por otra parte, la Revolución Industrial iniciada en Inglaterra en 1760 modificó las relaciones de trabajo y surgieron los sindicatos, que se consolidaron en 1824. Las nuevas ideas impulsadas por el desarrollo económico se plasmaron en el Enciclopedismo y la Ilustración con Locke y Montesquieu y se fortaleció con Voltaire, Rousseau y Diderot que propusieron nuevas formas de libertad.

El comercio marítimo con el descubrimiento de América y su colonización, enfrentó a las potencias europeas. Inglaterra, Francia y España lucharon por la supremacía comercial que fluía desde las colonias de donde se obtenían oro, plata, mercaderías y el tráfico de esclavos con intercambios en todos los términos, incluida la piratería.

En 1801-1802, Francia e Inglaterra firmaron un tratado de paz en Amiens, pero como los ingleses tenían ideas expansionistas, se aliaron con Austria y Rusia en contra de Napoleón y éste se alió con España, venciendo a los austriacos en Ulm y a los rusos en Austerlitz, pero en el mar, Nelson derrotó a los franceses y los ingleses se apoderaron del comercio marítimo.          

Los franceses también buscaban expandir su territorio y en 1808 Napoleón invadió España poniendo de manifiesto la decadencia de la monarquía española y obligó a abdicar Carlos IV, cediendo la corona a Napoleón quien nombró emperador a su hermano José. Finalmente también Fernando VII renunció al trono español. Estas abdicaciones reales precipitaron los sucesos y si en Europa las consecuencias fueron impredecibles las repercusiones en América, pero en particular en  Nueva España, fueron terribles para la corona española.

Napoleón convocó a los países americanos a acudir a Bayona para implementar una constitución para Nueva España, Guatemala, Buenos Aires, Nueva Granada y Venezuela. El contenido de tal constitución era muy favorable para las Colonias americanas: libre comercio, diputados en las cortes europeas, igualdad de derechos, entre otros.

Pero las voces de independencia y libertad ya habían tomado forma en América y las ideas propuestas de una constitución no hicieron más que alentar la lucha.    

Ya en 1808 Michelena intentó iniciar la independencia de Nueva España.

Descubiertos los conspiradores en Valladolid, las ideas de libertad necesitaban un nuevo líder con apoyo dentro de las fuerzas armadas y en 1810 surgió Ignacio Allende teniendo como eje central la ciudad de Querétaro, con la protección del Corregidor Miguel Domínguez y su esposa Josefa Ortiz. Las reuniones se ocultaban bajo el pretexto de tertulias literarias pero la conspiración fue traicionada. Miguel Galván integrante de la conspiración, delató el levantamiento. Afortunadamente para la causa libertaria, las relaciones que en otras ocasiones no existieron se habían establecido entre integrantes del ejército, criollos, mestizos e indígenas por la mediación de Miguel Hidalgo quien con Allende y Aldama se encontraban en Dolores planeando el levantamiento para octubre y fueron alertados de la traición.  

Miguel Hidalgo y Costilla Gallaga contaba con 57 años de edad cuando se inició la Independencia. Tenía una larga trayectoria industrial. Había desarrollado en Dolores el cultivo de viñedos, cría de gusano de seda y apicultura, manufactura de ladrillos y alfarería, talleres de herrería y curtiduría, organización de bandas de música y teatro, por lo que su posición económica era más que buena y con desarrollos productivos, pudo aprovechar su condición sacerdotal permitiendo que quienes se acercaran a él, obtuvieran trabajo y ganancias. Su amplia cultura abarcaba el dominio del francés, náhuatl, otomí y purépecha que favorecían el establecimiento de comunicación y relaciones con las distintas etnias que abarcaba el curato a su cargo, así como la facilidad para enterarse de las ideas liberales francesas y los acontecimientos europeos.  

La suerte estaba echada. Al principio, Hidalgo, debido a su bonanza económica, se resistió a las ideas independentistas, pero con las prohibiciones para elaborar vinos,  producir seda y comercializarlos, la invasión francesa a España, la dimisión de la realeza española y su relación con Manuel Abad y Queipo que le habían acarreado acusaciones e investigaciones por parte del Santo Oficio, lo hicieron aceptar la invitación de Ignacio Allende para unirse a la conspiración de Querétaro.      

Por otra parte, Ignacio Allende era un criollo originario de San Miguel y heredero de una buena fortuna por parte de su padre, un rico  comerciante español. Realizó sus estudios con los frailes salesianos y siguió la carrera de las armas. Al mando del Virrey José Ma. Calleja,  participó en campañas militares en Texas, Sonora y Veracruz. Se trasladó a la ciudad de México, donde entró en contacto con grupos liberales, simpatizando con las ideas de independencia. En 1806 ya ostentaba el grado de Capitán. Fue nombrado Comandante del Regimiento de Dragones de la Reina con sede en San Miguel, regimiento al que pertenecían García Obeso y Mariano Michelena quienes invitaron a Allende a participar en la conspiración de Valladolid y descubierta, Allende no fue acusado de pertenecer al grupo disidente, lo que aprovechó para formar otro grupo para seguir conspirando en San Miguel, al cual invitó a Miguel Hidalgo, a los hermanos Aldama, a Abasolo y por supuesto a García Obeso y Michelena, entre otros.

Al momento de ser descubierta la conjura, Allende estaba en Dolores con Miguel Hidalgo y después de recibir la noticia de haber sido descubiertos, se trasladó a San Miguel y sublevó al regimiento que encabezaba tomando camino de Dolores.  

Ignacio Allende parecía el líder natural y lógico para encabezar la lucha independentista, pero el carácter decidido, la preparación y la inclinación de la gente por Hidalgo, propiciaron que el cura de Dolores surgiera como la cabeza principal del movimiento. Hidalgo fue nombrado primero Capitán General y luego Generalísimo, para dejar que el grado de Capitán General fuera asumido por Allende, el más indicado por sus conocimientos militares para organizar y entrenar el improvisado ejército que si inicialmente no pasaba de un centenar de hombres, en pocos días ya sumaban cerca de cuarenta mil.

Isauro Gutierrez

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