Universidad y Desarrollo

Martín Tavira Urióstegui.
Yo había conocido al maestro Ariosto Aguilar Mandujano como un hombre de la ciencia Química y profesor universitario, pero ignoraba su amor a la filosofía y sus conocimientos relativos a los problemas de la educación.
En su obra plantea muchos problemas y tesis. Pero yo quiero destacar:
Siguiendo el pensamiento marxista, el maestro Ariosto Aguilar explica cómo ha sido la educación en los diversos estadios económico-sociales de la historia para alcanzar a determinados objetivos.
Es decir, la educación siempre ha estado ligada al carácter de la sociedad y del Estado y,de los intereses económicos, sociales, políticos e ideológicos de la clase social que esta al frente del mismo.
Recordemos que el maestro Aníbal Ponce aborda el carácter de la educación en las diversas etapas de la historia: comunidad primitiva, la sociedad esclavista en la antigüedad, el feudalismo, el capitalismo y la nueva era que ha de ser el socialismo, con una nueva educación.
Ponce explica la educación espontánea o asistemática en la comunidad primitiva y la educación sistemática en los siguientes estadios del desarrollo social.
Si la educación está en el juego y en el fuego del entramado social con sus múltiples contradicciones, entonces la educación tiene que estar vinculada a la lucha política e ideológica. De ahí la tesis de Lenin de que la educación desligada de la política es una mentira y una hipocresía.
Pero me he referido a la política como ciencia y no a la politiquería.
En México la educación ha respondido siempre a su proceso histórico: la Colonia, la Independencia, la Reforma y la Revolución Mexicana. En cada una de esas etapas la educación fue camino estratégico del sector social que manejaba el timón del Estado, para mantener o destruir el régimen económico, social y político establecido.
Por eso es una ilusión contraria a la realidad, hablar de una educación neutral, ajena a toda corriente filosófica o política.
Al respecto Aníbal Ponce escribió: “La llamada ‘neutralidad escolar’ sólo tiene por objeto sustraer al niño-y a la juventud diríamos nosotros- de la verdadera realidad social: la realidad de las luchas de clases y de la explotación capitalista; capciosa ‘neutralidad escolar’ que durante mucho tiempo sirvió a la burguesía para disimular mejor sus fundamentos y defender así sus intereses”. (Aníbal Ponce. Educación y Lucha de Clases. Editorial América; México, 946, 1º 220)
El momento presente reclama una educación de calidad, para, salir del subdesarrollo y la dependencia económica, científica y tecnológica.
Hablando especialmente de la educación superior, es urgente para México, elaborar y poner en práctica un plan que contemple: 1) los grandes objetivos del desarrollo de nuestro país; 2) las carreras profesionales que requieren; 3) los renglones prioritarios de la investigación científica para acrecentar las fuerzas productivas, enriquecen nuestra cultura y conquistarnuestra plena independencia; 4) los aspectos fundamentales de la cultura, para fortalecer la identidad nacional, como escudo frente a los apetitos imperialistas.
Para todo este quehacer complejo y lleno de aristas, se requiere una vinculación y coordinación de las Universidades e Institutos de Educación Superior. Esta debería ser la responsabilidad fundamental de la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Educación Superior (ANUIES).
Cada estado e institución debieran tener sus propios planes educativos dentro de un plan nacional.
La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo debe elaborar sus planes en función de los grandes objetivos para el desarrollo de Michoacán, dentro de las metas de carácter nacional.
El planteamiento de metas claras y el trabajo académico serio, serían los mejores antídotos contra la simulación, la corrupción y la politiquería, preñada de intereses espurios.
La Universidad Nicolaita debe seguir siendo democrática, por la ideología avanzada que debe impartir y porque abre sus propuestas a las capas populares de la juventud.
Hay que hablar con franqueza: el crecimiento de la matrícula no debe ser en detrimento de la calidad académica. La apertura debe ser para quienes tienen vocación para formarse y se entregan con capacidad al estudio. El pueblo necesita cuadros preparados y no simuladores que lo defraudan.
Si la Universidad ha de brindar asistencia a sus alumnos, es necesario buscar las formas adecuadas para que quienes la reciban tengan el nivel y la entrega para prepararse y servir al pueblo. El estudio y la disciplina no deben estar peleados con la lucha por una vida mejor.
El maestro Ariosto Aguilar Mandujano habla en su libro de la animadversión de ciertos niveles de gobierno hacia la Universidad pública; así como del empeño por privatizar la educación universitaria.
Esta política es explicable. El poder político del país no comparte la educación progresista, antidogmática, democrática, científica y nacionalista. Sólo quiere formar administradores que sirven a los consorcios foráneos y no hombres de ciencia y humanistas que reclaman una nueva sociedad libre de ataduras obscurantistas y enrumban a una sociedad más avanzada.
El maestro Ariosto Aguilar se explaya en su libro sobre la importancia de la ciencia. Al respecto quisiera hacer algunos comentarios:
En primer lugar, la ciencia es la base de la cultura.
La ciencia no es “un ocio elegante” como decían los griegos. La ciencia es poderoso factor de desarrollo, ya que cuando se llega a su aplicación se convierte en detonante fuerza productiva. Por eso el estudio de las ciencias debe ser prioridad para los planes de la educación superior.
Las carreras liberales arrancaron con la Reforma.
La Revolución Mexicana exigió una nueva educación para aprovechar nuestros recursos y construir nuestra infraestructura. Por eso el Presidente Lázaro Cárdenas, con su visión de estadista de la Revolución, fundó el Instituto Politécnico Nacional.
La ciencia es factor de liberación nacional y de liberación humana.
Conocer las leyes de la naturaleza y del desarrollo social es quitar la ceguera de la humanidad, porque entonces el hombre tiene enfrente un horizonte iluminado que lo hace vencer los obstáculos que lo oprimen.
El maestro Ariosto Aguilar se refiere a la tesis de la alineación de que habló Marx en su juventud en sus famosos Cuadernos Económico-filosóficos.
El hombre no es libre porque está alienado; y esta alienado porque no es libre.
Por eso decimos que la ciencia le da al hombre la libertad.
El hombre alienado se convierte en esclavo de la naturaleza y de sus explotadores.
Conocer las leyes naturales y sociales es tener la posibilidad de buscar y encontrar los medios, los caminos, los instrumentos para poder vencerlos.
Si las leyes constituyen la necesidad a que está sujeto el universo –incluyendo al hombre- entonces la verdadera libertad es la “libertad de la necesidad” para decirlo con las palabras de Federico Engels.
Hay una coincidencia –aunque pareciera imposible– entre la sentencia bíblica, “la verdad os hará libres”, y la Tesis de Engels; por que llegar a la verdad es un proceso que nunca termina, en virtud de que jamás se agotará el conocimiento.
