Raúl Morón, incivilidad política


Aunque los desencuentros entre Raúl Morón, alcalde de Morelia, y el Gobernador Silvano Aureoles Conejo tienen una historia, a veces esos “jaloneos” amainan y las aguas tornan a su nivel.
Sin embargo, en los diferendos que ha tenido con el Primer Mandatario michoacano, la fama bien ganada de generador de conflictos que acompaña a Raúl Morón, no lo favorece.
Esta vez, los desencuentros entre la administración estatal y la municipal han aflorado porque mientras el Gobierno del Estado establece restricciones al comercio para enfrentar la pandemia, el Ayuntamiento no se mueve en la misma sintonía y las echa abajo; o bien, porque mientras el titular del Ejecutivo Estatal inicia la obra del Distribuidor Vial de la salida a Mil Cumbres, el Ayuntamiento la clausura pretextando trámites y documentación insuficiente.
Ya antes, en 2018, el recién estrenado alcalde de Morelia puso la discordia en su relación con el Gobierno del Estado, pues en su condición de alcalde se negó a pagar servicios públicos vitales para el funcionamiento del Ramal Camelinas.
Hoy Raúl Morón, en funciones de alcalde, vuelve a las andadas, lo cual indica, una vez más, que las formas y la civilidad política no son lo suyo.
Además, cierta clase de “izquierdosos” no pueden ver desarrollo de obra pública y progreso, porque enseguida les aflora el síndrome ideológico del “puercoespín”.
Si antes el conflicto se planteaba porque quería ser presidente municipal, hoy parece plantearlo para quedar bien con su jefe político en la Federación, porque quiere ser (de lo cual ya tomaron nota Cristóbal Arias, Alfredo Ramírez Bedolla y otros) ni más ni menos que Primer Mandatario del Estado.
A quien le falta civilidad política para gobernar un municipio, también le falta algomás que no se consigue por ósmosis: cultura general, cultura política y algunas otras cosas.
