Galileo, un Pensador

 Galileo, un Pensador

Ariosto Aguilar Mandujano

 

La vida de Galileo fue la de un luchador intelectual, que al intentar desechar prejuicios milenarios, lo llevó a chocar con las instituciones defensoras de una tradición encerrada en el saber dogmático que recurría al principio de autoridad.

Las teorías de Galileo chocaron con las creencias de sus contemporáneos, poniendo en entredicho la concepción del mundo sobre la que se había levantado el edificio del saber. Si ese edificio se desmoronaba, podían hundirse muchas cosas y creencias.

Galileo provisto de su telescopio, apoyándose en reveladoras experiencias y con razonamientos matemáticos, expuso la nueva estructura del universo. Galileo tenía una concepción de la ciencias radicalmente distinta, con la que hizo la más dura de las acusaciones a los investigadores del momento, la de no ser verdaderos hombres de ciencia.

Pensaba Galileo que la esterilidad no puede tener cabida en la ciencia. Por ello es esencial a todo científico tener el espíritu abierto y poseer la suficiente curiosidad para reconocer que son infinitas las cosas de la naturaleza que aún permanecen desconocidas para el entendimiento humano.

La presentación del “Caso Galileo” como una confrontación entre la ciencia empírica y el dogmatismo no recoge exactamente toda la complejidad del problema. Lo expuesto por Galileo nos parece evidente y fácil de aceptar, pero en su época las cosas no eran en absoluto tan claras y obvias.

El propio Galileo estaba plenamente consciente al mostrar su admiración por aquello que, en contra del testimonio de los sentidos, habían aceptado el sistema heliocéntrico: “No puedo dejar de admirar la  eminencia del ingenio de quienes, dice refiriéndose a la teoría heliocéntrica, la han recibido y aceptado como verdadera “No puedo encontrar término a mi admiración, al ver como en Aristarco y en Copérnico haya podido hacer la razón tanta violencia contra los sentidos, para que, en contra de éstos, ella se haya hecho dueña de sus credulidades ”.

Efectivamente, la postura de Galileo significó un auténtico cambio de rumbo en la historia de la ciencia, que no podía ser fácilmente asimilable. La revolución científica del siglo XVII, protagonizada en gran medida por Galileo, supuso, una profunda transformación intelectual, ya que de lo que se trataba era la de transformar el marco de la misma inteligencia, de trastocar una actividad intelectual.

Al trastocar los hábitos de pensamiento de su época y de crear en su lugar nuevos hábitos de razonamiento, se trataba de que se alejasen los hombres de la fe ciega en la autoridad, y en la tradición, para que pensasen por si mismos, apoyándose en la experiencia y en las demostraciones necesarias. Tuvo que enfrentarse a obstáculos de todo tipo, que habían de conducirle finalmente a su procesamiento y posterior condena.

Isauro Gutierrez

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