De las manos perdemos nuestra patria

 De las manos perdemos nuestra patria

Héctor Guzmán Nava

La diferencia, el egoísmo, la resistencia al actuar, el maldito conformismo el refugio nuestro de ciudadanos nuestra patria, México.

No hemos asumido condición de dignidad, olvidamos hace mucho nuestro origen, aquel del que hablaba en su libro José Vasconcelos, “La Raza Cósmica” esto es nuestra cultura “mestiza”.

En el siglo XIX, principiando, existió el proyecto de la América Mexicana, Miguel Hidalgo y Costilla y José María Morelos con el que iluminaban condición de posibilidades y esperanzas a un continente para la libertad y la independencia.

No existe voluntad social para transformarnos el mestizo que está en nosotros limita su motivación por su egoísmo exagerado que lo viste; la cultura mestiza está cargada de fallas sobre su ser desintegrado por la corrupción centenaria y la impunidad que ha venido induciendo y consolidando un sistema de funcionarios ambiciosos en conclusión permanente con todo tipo de delincuentes.

El doctor Santiago Ramírez lo refiere en un prologo a el libro de Juventino Castro y Castro de Editorial Porrua, llamado “los motivos del mestizo” donde hace el retrato escritural para decir que “el mexicano que nos muestra Castro y Castro es en ocasiones maniaco, que encubre una profunda depresión, quizás por la carencia de identidad, … con agresividad y crítica y con pegajosidad,… juego de engaños en todo su esplendor” continuará diciendo con mucha perspicacia “el mexicano en casi todos sus actos se ha precisado a firmar letras de cambio que no pagará bajo la presión del cañón de una pistola”.

Esta precisión la encontramos en nuestros historiógrafos sociólogos, etnólogos, antropólogos tales como Ignacio Ramírez, Vicente Riva Palacios, los Flores Magón, Alfonso Reyes, Caso Lombardo, Samuel Ramos, Roger Bartra, Octavio Paz, Carlos Fuentes que conceptualizaron progresistamente el ser del mexicano. Su aportación para nosotros es para decirnos de nuestra viciada cultura que nos conforma, de la que debemos, como principio y paso decisivo, a ahora destruir en tanto los muchos vicios culturales que portamos en el actual status.

Todos estamos perdiendo en el binomio de la pobreza y la violencia, la política como el fracaso total de nuestra nación, la derrota de la ciudadanía por la inseguridad; un gran espacio del desaliento y la dispersión producto de la desesperanza. En política observamos que existen prácticas comunes, sin proyectos solo clientelismo, pase de lista y tortas con tacos para todos en medio de dos años de gobierno que carece de autoridad según se observa por la falta de autoridad de mando y capacidad para enfrentar los constantes y violentos desafíos.

El mundo al revés, el gobierno no se moviliza para rescatar a los inocentes y castigar a los culpables; y tampoco parece decirles nada de la perspectiva en nuestra nariz de que el planeta se descompone irremediablemente por la codicia, avaricial de unos cuantos países y sus corporaciones globalizadoras depredadoras.

La crisis mexicana vista con ojos extranjeros, nos dice que la multiplicación negativa de los efectos de la crisis mundial en México se explica también por los antecedentes históricos inmediatos de la economía nacional y montados en el kabus de la recesión U.S.A y nuestra dependencia será nuestra mendiguez y pobreza también prolongadísima.

Grave tarea, compleja es la de los mexicanos para cambiar radicalmente su actual cultura viciada, para que no ignore los derechos de los demás, no sea tramposo “cuentero”, mentiroso, “chueco”, influyentista, corruptor, falso, destructor de la propiedad ajena etc. Que se entienda que el mexicano que está dentro de nosotros mismos deberá asumir como importante en beneficio de su patria, el interés colectivo, frente al individual rescatando la verdadera voluntad de un pueblo soberano.

Isauro Gutierrez

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