El perro y el gato

A golden labrador and a black and white kitten play together on a hardwood floor. The cat sniffs the dog’s nose.

(José Rosas Moreno)
El noble Misifuf, gato goloso,
que era en todo el país ladrón famoso,
entraba al despensa cada día
por oculto camino,
y allí con alegría
fiero destrozo hacía
en el queso, en el pan y en el tocino.
Miraba el dueño el daño,
y quién era le ladrón no adivinaba;
pero una vez que Misifuf sacaba
una torta de pan de buen tamaño,
Milord el vigilante,
el perro favorito,
del hábil gato descubrió el delito,
y la torta quitóle arrogante:
“Pérfido, infame gato,
ira me causa verte,
le dijo con colérico arrebato;
por vil, y por ladrón, y por ingrato
morir será tu suerte,
que el robo se castiga con la muerte.
¿Cómo entiendes, infame, la osadía
de escarnecer el código sagrado
que nuestra sociedad ha sancionado…?
“¡Oh cuánta corrupción hay en el día!
tu vida será corta…
Yo mucho he de gozar en tu agonía…”
y en tanto decía,
con gran delicia se comió la torta.
Hay en el mundo número no escaso
de apreciables varones,
que de moral y leyes dan lecciones,
y cuando llega el caso
desmienten la moral con sus acciones.
