¡No maten al mensajero!

 ¡No maten al mensajero!

Isauro Gutiérrez Hernandes

 

“Las vidas paralelas”, una obra con 48 biografías escrita por el griego Plutarco en el siglo I de nuestra Era, describe la primera respuesta de los estúpidos contra quienes sólo llevan el mensaje. Tigranes El Grande ordenó matar al emisario que le informó que se acercaba Lucio Lúculo, de la República Romana, quien terminaría por derrotarlo.

 

Durante las guerras ha sido común esa práctica que convertía el puesto de “correo”, como la posición más peligrosa, porque si no los mataba el enemigo, podían ser ejecutados por sus propios comandantes sólo por el hecho de llevar malas noticias.

 

La profesión del periodismo se ha vuelto sumamente peligrosa en México, donde los comunicadores son perseguidos y asesinados por hacer su trabajo.

 

La diputada al Congreso del Estado de Michoacán, Liz Hernández, era una desconocida debido quizá a su falta de productividad legislativa, hasta que se le ocurrió utilizar sus influencias familiares para acusar al reportero Javier Favela por violencia política del género, cuando su único pecado fue transcribir las declaraciones del dirigente perredista Octavio Ocampo. Tigranes El Grande sigue vigente.

Isauro Gutierrez

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