CON EL PIE EN EL CUELLO

 CON EL PIE EN EL CUELLO

Sentarse a negociar con el pie en el cuello es estar entregado desde el principio y así está ocurriendo con la misión mexicana encabezada por el Secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard en Estados Unidos. En realidad, estamos viviendo una muy clara intervención extranjera en las políticas internas de nuestro país.

Las caravanas de migrantes iniciaron a finales del gobierno de Enrique Peña Nieto y éste ya no quiso entrarle al problema, con una política de permisividad que acabó por indignar a un alienado Donald Trump.

Luego, con el arribo de Andrés Manuel López Obrador, las cosas siguieron igual, a tal grado que se llegaron a ofrecer visas temporales de trabajo a los inmigrantes centroamericanos.

Bastó con una amenaza del vecino del norte, para que la política migratoria mexicana cambiara diametralmente. Ya se anunció el envío de la Guardia Nacional a la frontera sur para detener la hemorragia migratoria.

En este asunto se están diciendo tonterías en ambos bandos. Estados Unidos exige que México detenga el envío de drogas y el arribo de migrantes a su país, mientras México demanda que Estados Unidos deje de enviar armas al nuestro.

La responsabilidad de cuidar las fronteras es muy clara. México debe vigilar sus fronteras para que no entren las armas y Estados Unidos debe vigilar las suyas para que no entren los migrantes y las drogas, pero tal pareciera que cada uno está intentando que el otro haga su trabajo. Así no se puede.

Isauro Gutierrez

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